Dios nos tenga compasión y nos bendiga; Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros,
para que se conozcan en la tierra sus caminos, y entre todas las naciones su salvación.
Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben.
Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú las gobiernas con rectitud; ¡tú guías a las naciones de la tierra!
Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben.
La tierra dará entonces su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.
Dios nos bendecirá, y le temerán todos los confines de la tierra. (Salmos 67:1-7)